Tragaperras y tragamonedas

Historia de las Tragaperras

Historia de las Tragaperras

Se cree que fue entre los años 1887 y 1895 cuando Charles Frey la primera tragaperras conocida, La “Liberty Bell”. Constaba de tres rodillos con varios símbolos dibujados como herraduras, corazones etc. Pero la que dio el toque de estilo y que se convertiría en icono en toda clase de tragaperras posteriores fue La Campana de la Libertad que dio nombre a la máquina.

Mucha de la simbología que incluyó Frey en su primera tragamonedas ha perdurado aún hoy en día y sólo en las máquinas más modernas o de temática más marcada ha desaparecido del todo. Están la campana, el corazón, la herradura… Si bien es evidente que Frey se inspiró en principio en las cartas de la baraja de Póker, juego que era el más popular de Norteamérica en aquellos días utilizó también introdujo la campana como alusión patriótica pensando que le reportaría muchos más Beneficios.

El sistema de palanca de la Tragaperras de Frey también adquirió una inusitada popularidad. Estaba inspirada en unas primeras máquinas, digamos prototipos, de máquinas de ruleta pero que utilizaban mazos de cartas de póker que giraban en un rodillo. Al principio Frey no fue capaz de diseñar un sistema de pagos automáticos por lo que los premios quedaban a expensas de los dueños de los bares donde estaban instaladas las máquinas, millares a principios de 1910, que podían premiar la combinación más sencilla con un plato de comida, o una copa de whisky y la más elevada con una noche en el prostíbulo o una cierta cantidad de dinero. Tras varios intentos Frey consiguió por fin introducir un sistema de pagos fiable en sus máquinas y se establecieron los premios de manera precisa.

Como hemos comentado, la popularidad de la Lyberty Bell a principios de siglo se hizo extraordinaria y sus sistema de rodillos plagiado hasta la saciedad. Había incluso una máquina de chicles inspirada en las tragaperras y que daba la oportunidad al niño que sacaba un chicle de conseguir algunos más gratis. De esta máquina provienen los restante símbolos legendarios de las tragaperras, el melón y el limón que al igual que los ideados por Frey podían verse en todas las máquinas de los bares hasta hace poco tiempo.

Y es que tenemos que reconocer que la fama que adquirieron las tragaperras y tragaperras se debe sobre todo a que los primeros que las instalaron fueron los bares. Algunos incluso adquirían varias máquinas ya que mucha de su clientela estaba allí gracias a ese “innovador” reclamo. Fue esto lo que hizo que durante un tiempo cayeran en desgracia y fuera cuestionada su moralidad. Estaban siempre donde había alcohol, donde había cigarrillos, donde había fiesta y eso a las mojigatas mentes que propusieron la ley seca no les gustaba precisamente. Hubo que demostrar que la máquina de “Bell-Fruit Gum Company” no convertía a los niños en jugadores por el simple hecho de regalar caramelos a los que obtenían una combinación ganadora.

Finalmente, con el final de la ley seca las leyes sobre el juego volvieron a relajarse en EEUU y para entonces las tragaperras estaban ya instaladas por toda Europa e incluso Asia.

Aunque en los años cuarenta ese empezó a investigar sobre un nuevo sistema de juego para las tragaperras no fue hasta la aparición de la Money Honey a principios de los sesenta la que introdujo por fin una novedad en la mecánica de las máquinas. Frente a la máquina de Frey que se basaba absolutamente en el azar las nuevas máquinas electromecánicas fueron el origen de las que solemos llamar máquinas programadas (todas las máquinas actuales son de esta clase que consiste en que la tragamonedas da siempre una misma cantidad de dinero en la misma cantidad de tiempo).

Fueron estas máquinas tragamonedas las que se convirtieron en universales y que podíamos encontrarlas en todo tipo de locales, desde casinos a gasolineras hasta que a mediados de los setenta apareció la primera máquina que ofrecía la posibilidad de jugar una segunda pantalla, una partida extra con nuevas reglas en la que los beneficios se podían aumentar considerablemente.

En la actualidad las máquinas tragaperras más extendidas son las digitales, máquinas virtuales, y por tanto obviamente programables con los más variados temas y estéticas. Inspiradas en el Western o en el mundo de la magia nos presentan cada vez un modo de juego más sofisticado y múltiples posibilidades de ganar como minijuegos y partidas extra.

Esto en lo que se refiere a máquinas físicas, porque desde hace unos años es Internet y las máquinas virtuales las que acaparan el mercado de las tragaperras. La posibilidad de diseñar juegos cada vez más espectaculares sin el gasto que supone su construcción física ha hecho que las máquinas tragaperras vivan ahora una edad de oro. En los casinos virtuales podemos encontrar máquinas de las más variadas temáticas, ya no hay limites, sólo la imaginación de los creadores.

Daniel Castaño Daniel Castaño daniel@ilovecasino.es

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